04 marzo 2011

Solo tu

El mar se derrama sobre la calle llenando cada rincón, cada grieta;
y al asomarme por la ventana solo veo ingratitud.
No apreciamos el aire que recibimos, el sol que nos alimenta.
Nos empeñamos en herirnos y seguimos sin darnos cuenta.
Intento de ocultar mi estado de animo:
apaciguado como siempre pero deprimido mas allá de cualquier reconocimiento.
Manchas rojas, plateadas y azules nadando en lo opaco del pavimento;
manchas verdes, amarillas y blancas bailando juntas al son del viento.
Llenan mi mente de recuerdos sin relación alguna a lo que observo,
pero que me invaden inevitablemente y en contra de mi voluntad.
Los problemas surgen una vez mas y una vez mas intento de huir de ellos:
la belleza que me agobia, la risa que me odia y las leyes que no cumplo.
Circulan mi pensamiento sin cesar, incitándome a querer dejarlo todo.
Tú siempre te encuentras tan radiante, sin embargo, tu brillo cambia a cada segundo.
No identifico tus colores ni comprendo ya el calor de tu luz.
Tenue y agradable, me dabas tu calor de una forma sutil;
tan inocente, tan inconsciente de lo que tramaba.
Quizás fue por dejarme influenciar, pero aun así fue mi decisión:
te intente de cambiar, quise tornarte de rojo y recibir mas de tu calor;
pero todo fue un fracaso pues no hacías si no evadirme.
Esquivabas mis preguntas y me dabas respuestas ambiguas ajenas a mi interés.
Finalmente logre convencerte,
tuve que aceptar tus condiciones debido a que te rehusabas a dejarte complacer.
Todo para nada, una vez mas un fracaso.
El tiempo se había agotado y ya no había espacio para nosotros.
Tuvimos que dejar el lugar, tu con una sonrisa en la cara y yo con las manos vacías.
Concentrado en lo sucedido, se me paso por alto darte explicaciones;
no tenias ni la mínima idea de que todo había sido una mentira, planeada tan cuidadosamente;
no te diste cuenta del esfuerzo que puse en mentir puesto que aun sigues sin saber la verdad.
Ya era muy tarde para empezar y también muy temprano para terminar.
No me quedo si no seguir aquella mentira: Te habrás dado cuenta o paso inadvertido por tu cabeza?
En momentos parecías intocada,
seguías trazando tu mano sobre el papel buscando devolverme algo que no te pude entregar;
sin alguna intención mas que la de dar.
Te volvias cada vez mas introvertida,
reflexionando con ayuda de aquellas de pulsaciones sobre mis acciones de esa noche.
Mi incógnita es saber que pudo haber pasado por tu consciente,
había decepción? sentiste alegria? o acaso ni te inmutaste en lo mas mínimo?
Te habías vuelto azul durante todo este tiempo, me repelabas y me mantenías al margen.
Ya no me preocupaba por cambiarte, la dulce avaricia del bufón me llenaba de burlas
y la leve motivación que quedaba se fugó una vez más de mi ser.
Llegó el momento de irnos,
las incontables horas que pasamos andando inutilmente en circulos habian terminado.
Dejamos todo aquello que sobraba en aquel ambiente que nos pertenecía solo a nosotros
y nos pusimos en marcha.
Por momentos el silencio era lo único que nos rodeaba,
una ocasional carcajada era lo que mantenía el ambiente libre de tensión.
No pude aguantar mas y volví a atacarte con preguntas, exigía una respuesta.
Para mi sorpresa, me dijiste que debía esperar, que debía darle tiempo.
En ese momento senti como tu color se llenaba de rojo
y te transformaste en una calida luz violeta capaz de liberarme de toda preocupación.
Pude terminar el recorrido plácidamente, teniendo una vez mas mi mente libre.
Mi subconsciente seguía pensando en todo lo que me dijiste,
en como prometiste explicar todo eventualmente; pero ya todo eso era de segundo plano.
Te lleve a tu casa y con un reconfortante 'adiós' te fuiste de mi lado.
Partí de allí pensando ingenuamente en tu promesa, que con el tiempo todo llegaría eventualmente.
Sin embargo, hoy que no decidi pensar,
caí en la conclusión de que quizas ese 'adiós' era el momento.

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