No escojo mis miradas,
he perdido el control de mis ojos,
el control de mi cuerpo.
Tu voz dicta la partitura que yo como instrumento he de seguir.
Camino sin autonomía y actuó en base a mis sentimientos,
en base a lo que veo, en base a lo que observo.
Observo sus miradas
buscando una que sea distinta.
Todas son diferentes,
sin embargo, todas me miran igual;
todas me llevan al mismo lugar.
Y una vez más caigo ante mis manos errantes,
mis pensamientos pedantes.
Bajo mi propia precipitación,
siento una vez mas los sinsabores que me recuerdan a la lluvia.
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