24 febrero 2011

Carrera

Me encuentro en una tierra árida
llena de climas grises y de suelos marchitos.
A mi alrededor solo están los restos
de un terreno que alguna vez perteneció a mi mente,
donde solo se logra ver el vacío que ha dejado el sol.
En la lejanía veo una silueta,
ella cambia, se transforma.
Cada segundo interactua de una manera distinta
y ya no entiendo del todo si me intenta de llamar o no.
Intento acercarme y por momentos se aleja,
me quedo de pie y da dos pasos en mi dirección.
Mi mente se ofusca y me dejo llevar,
siento la ansiedad creciendo por dentro.
Cada segundo crece el abismo entre nosotros,
antes tan imperceptible a la vista
y ahora inevitablemente acrescente.
Cada segundo disminuye la distancia,
se va agotando el tiempo.
Ya no hay vuelta atrás, ya no puedo huir.
Un gran impulso se dispara de mis pies
y el aire frío palpa mi cara mientras intento caer a tu lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario