22 febrero 2011

Duda (Parte 2)

Quedas perpleja, atónita
dices que te cautiva mi risa irónica.
Sí eres especial, o acaso no lo eres?
Parte de mi que dice que si lo eres,
parte de mi no sabe que pensar,
parte de mi no entiende nada.
Parte de mi que observa de lejos, parte de mi que refleja mis pensamientos,
parte de mi que duda de lo que veo,
parte de mi que muestra que es lo que siento.
Tu no sabes que decir, yo no se como reaccionar,
no se que pensar y aun así actuó de esta manera.
No tienes que decir nada pero dices que hay mucho por decir
y yo ya no estoy seguro de lo que digo.
No pienso, no razono, solo hablo.
Te distraigo de tus deberes y me dices que debes irte,
no se que decir, que callar,
que pensar ni como actuar
solo me queda esperar.
Entonces te vas y me quedo dormido,
regresas y sigo sin descansar.
Mi mente divaga bajo las circunstancias,
dos camas ajenas separadas por la distancia,
pero unidas por la incertidumbre.
Permanecemos acostados junto a un harem de almohadas
y junto a nuestras almas,
preocupándonos por estupideces como el sueno y el descanso.
Sin embargo te preguntas, ¿porque esa almohada no puede ser otra alma?
En ese momento el cantante se queda sin líricas,
quizás sea solo un farsante terminando su show.
De igual manera queda un vació donde deberían ir mis palabras
añadiendo una interrogante más a las preguntas que invaden mi pensamiento.
Mi cuerpo se retuerce y mi mente se escurre;
no entiendo, ¿que he de lamentar?
Acaso lo que me quieres decir,
¿es que no lamente el hecho de no decir nada?
¿Acaso no entiendes que lo que lamentare será no saber la respuesta?
Parte de mi tiene miedo a equivocarse, parte de mi sigue sin entender
que te estoy haciendo daño, pero me repites que no es así-
Cada comentario, cada respuesta que doy dudo si hago lo correcto.
El simple hecho estar sola, abrazando inútilmente esa almohada no te hace bien;
quizás ya te estas acostumbrando.
No crees hacerte bien puesto que todo ha cambiado:
todo lo que sucede a tu alrededor, todo lo que sucede en ti.
E intentas acabar con todo, sin embargo, caes otra vez
y dices que lo único que tienes para abrazar es aquella inútil almohada.
Son las 1:05, tres horas en las que he vuelto a sentir nuevamente.
Reflexiono y se hace tarde, llegado a este punto eso pasa a un segundo plano,
el trasnocho y el cansancio serán el mismo.
Y me veras en los dias proximos buscando recuperar el tiempo perdido,
tiempo perdido que pasaste abrazando esa almohada tristemente,
tiempo perdido sin decirte que yo quiero ser esa almohada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario